“¿Dónde estoy?” Pensaba la figura mientras caminaba por la oscura ciudad. “¿qué…qué ha ocurrido?” Miró a su alrededor y se vio rodeada de otras figuras que caminaban a su lado.
Los miró, sin rasgos, sin nada que pudiera expresar nada aparte de aquel sufrimiento que compartía con él.
Fue a hablar con una de las figuras, pero solo silencio tuvo por respuesta…Probó suerte con otro, y otro, y con el tono de la nada le contestaron. Gritó, los maldijo, trato de agarrarlos, pero nada les hacía cambiar su errante marcha… ”¡¿Qué me está pasando?!”
Se giró y vio un ruinoso palacio…su palacio. Se adentró en él, esperando poder despertar de aquel sueño.
Sin embargo, mayor fue la oscuridad encontrada en él. Paseo por las salas de lo que anteriormente había sido su colorido y dorado salón del trono, se sentó en la fuente que ya no gozaba del líquido elemento.
Dónde estaba, dónde estaba se repetía la figura. Dejarme salir, dejarme despertar, imploraba. Pero ninguna respuesta llegaba.
Se acurrucó, asustado, esperando a que la luz del nuevo día llegara.
Pero esa luz nunca llego.
La figura aun sigue acurrucada sobre la fuente de la que ninguna lágrima volvería a brotar.
Los miró, sin rasgos, sin nada que pudiera expresar nada aparte de aquel sufrimiento que compartía con él.
Fue a hablar con una de las figuras, pero solo silencio tuvo por respuesta…Probó suerte con otro, y otro, y con el tono de la nada le contestaron. Gritó, los maldijo, trato de agarrarlos, pero nada les hacía cambiar su errante marcha… ”¡¿Qué me está pasando?!”
Se giró y vio un ruinoso palacio…su palacio. Se adentró en él, esperando poder despertar de aquel sueño.
Sin embargo, mayor fue la oscuridad encontrada en él. Paseo por las salas de lo que anteriormente había sido su colorido y dorado salón del trono, se sentó en la fuente que ya no gozaba del líquido elemento.
Dónde estaba, dónde estaba se repetía la figura. Dejarme salir, dejarme despertar, imploraba. Pero ninguna respuesta llegaba.
Se acurrucó, asustado, esperando a que la luz del nuevo día llegara.
Pero esa luz nunca llego.
La figura aun sigue acurrucada sobre la fuente de la que ninguna lágrima volvería a brotar.
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