La luna, tenue y febril en la noche, muchas veces temida y olvidada. Encarnando lo ciego y lo frio...venerada y a la vez detestada. Reprobada por ser justa, sujeta a ira por ser sincera, y tildada de vil traidora por seguir su propia voluntad. Es pues, la Luna, objeto del exclavitud por parte del común, objeto de la creencia de que la luna, tal cual cánido, es fiel. Y ha decir verazmente que es fiel, fiel a sus principios éticos e immorales, fiel a nulo sentido a la justa injusticia, fiel al hombre que en valorado respeto muestre y sea mostrado. La luna, ego e indolencia. Ella escucha, escucha a los que cera en los oidos acontece cuando los propios vocablos salen de su alma. Habla poco, pues ama el conocimiento, escucha mucho, porque odia la ignorancia. Observa, planea y deduce. La obra no interpreta, la observa y la encauza. Ella, impasible, respira el momento y huele la vibración del acto. Ella saborea el alma del verbo, y descubre la definición del actor.
Junto a ella vive el agua, voluble. Sintiose atrapado en una falsa prisión, encauzada en un falso hilo del destino. Se cree pequeño y predestinado, se mira en un camino lineal hacia lo desconocido. Pero desconoce que no es el cauce el destino, sino el camino al destino en si. Su llegada al ancho azul le da lo que siempre busca, fluir y sentir la dependencia de la libertad. El también tildado de mal acompañante, de traidor e insincero. Que gran desconocimiento del común hacia el elemento, pues no es la mala compañia lo que duele sino la realidad que en su interior esconde, su ausente dependencia a lo banal y humano, su fiel creencia en lo que es intrinsecamente correcto. El no interpreta ni deduce como el astro, sino que se deja llevar y olvida por no caer en la más estupida de las procupaciones. Quisiendose ser amado y no correspondido por el astro rey sino por la dama blanca.
Extraño amor, lleno de peligros e innecesarias confrontaciones. Cuantos banales han debido superar para dar rienda a su sentido vichysoisse de pasión y sentimiento. Y cuantos banales más deberán pasar juntos...serán posiblemente el hierro frio y le acreencia a lo desconocido, así como la tozudez del humano y la indisciplinalidad del mimado. Serán los verdes valores que sustituyen lo anteriormente dorado, o será la pasión de nuevos elementos en el cielo.
Esperan esos acontecimientos con desdichada curiosidad y amable indiferencia, ansian conocer su semilla del futuro sin perder el arbol del pasado y vivir la flor del presente. Esperan acontecerlo entrelazados...siempre solos, pero nunca en soledad
Nunca rotos, siempre unidos.
Poesía de la Reina Morganna de la Casa Gwydion.
Junto a ella vive el agua, voluble. Sintiose atrapado en una falsa prisión, encauzada en un falso hilo del destino. Se cree pequeño y predestinado, se mira en un camino lineal hacia lo desconocido. Pero desconoce que no es el cauce el destino, sino el camino al destino en si. Su llegada al ancho azul le da lo que siempre busca, fluir y sentir la dependencia de la libertad. El también tildado de mal acompañante, de traidor e insincero. Que gran desconocimiento del común hacia el elemento, pues no es la mala compañia lo que duele sino la realidad que en su interior esconde, su ausente dependencia a lo banal y humano, su fiel creencia en lo que es intrinsecamente correcto. El no interpreta ni deduce como el astro, sino que se deja llevar y olvida por no caer en la más estupida de las procupaciones. Quisiendose ser amado y no correspondido por el astro rey sino por la dama blanca.
Extraño amor, lleno de peligros e innecesarias confrontaciones. Cuantos banales han debido superar para dar rienda a su sentido vichysoisse de pasión y sentimiento. Y cuantos banales más deberán pasar juntos...serán posiblemente el hierro frio y le acreencia a lo desconocido, así como la tozudez del humano y la indisciplinalidad del mimado. Serán los verdes valores que sustituyen lo anteriormente dorado, o será la pasión de nuevos elementos en el cielo.
Esperan esos acontecimientos con desdichada curiosidad y amable indiferencia, ansian conocer su semilla del futuro sin perder el arbol del pasado y vivir la flor del presente. Esperan acontecerlo entrelazados...siempre solos, pero nunca en soledad
Nunca rotos, siempre unidos.
Poesía de la Reina Morganna de la Casa Gwydion.